Beber es fundamental para un animal (el hombre) que es en un 80% agua, y sin embargo es un aspecto que preocupa mucho menos que otros referentes a la salud y el bienestar del hombre, como por ejemplo la alimentación o la actividad física.

Beber agua es mucho más importante que comer, o al menos así parece si sabemos que no podemos sobrevivir más de dos-tres días sin ingerir líquidos, mientras podemos pasar semanas sin comer alimentos sólidos.

Gheos-BEBER-AGUA ¿Por qué tenemos que beber agua? Esta respuesta es muy simple recordando que nuestro organismo es en un 80% agua, y especialmente si tenemos en cuenta que la mayoría de la comunicación que se establece entre las células del cuerpo se hace a través de esa agua. Por lo tanto, el estado (más limpio/líquido o sucio/denso) del agua intersticial (espacio entre célula y célula) condicionará en gran parte nuestro bienestar.

¿Cómo vamos a notar que nos estamos deshidratando o que nuestros niveles de líquido son insuficientes? En primer lugar serán la piel y el cabello los que van a evidenciar esta situación, aunque todos los tejidos del cuerpo sufrirán estos efectos, especialmente aquellos menos vascularizados (cartílagos, tendones, etc.) y nos sentiremos más rígidos a nivel “mental”: nos sentiremos más estresados “irritables”. A nivel intestinal el estreñimiento puede ser un síntoma de esta falta de líquido en el cuerpo. Estas situaciones serán el reflejo de una deshidratación crónica, en el caso de una deshidratación agua, por ejemplo, en un golpe de calor, los síntomas serán mucho más intensos como dolor de cabeza, boca seca incluso el desvanecimiento.

Para más información podéis leer este artículo: http://www.naturopatamasdeu.com/los-efectos-de-la-acidez-en-la-salud/

Ahora ahondemos en cuánta agua debemos beber al día, la respuesta es de dos a cuatro litros, en función de la transpiración y de la eliminación por orina. Estos dos aspectos son muy importantes ya que una buena hidratación no depende solo del agua que bebemos o ingerimos con los alimentos (fruta especialmente) sino que depende del equilibrio entre agua ingerida/agua eliminada. De este modo, un litro de agua puede ser suficiente en invierno (menos transpiración) pero insuficiente en verano o en situaciones de mayor estrés (que favorecen la eliminación de líquido orgánico).

Otro aspecto importante es: ¿qué tipo de agua debo beber? La respuesta a esta pregunta no es simple ya que, en el mercado, hoy en día, podemos encontrar aguas muy diferentes desde aquellas de baja mineralización hasta el agua de mar. Desde mi punto de vista el tipo de agua ideal depende de la persona y del tipo de actividad que desarrolla. Así por ejemplo en verano que se suda más (perdiendo minerales) o personas que comen poca fruta y verdura necesitan un agua de mineralización fuerte e incluso recuperar minerales mediante el agua de mar (dos vasitos al día, o incluso cocinar con agua de mar). Mientras que personas con una buena ingesta de frutas y verduras (fuentes de minerales) pueden beber un agua menos rica en minerales.

Y, por último, cabría preguntarnos: ¿cuándo tengo que beber? Y la respuesta es muy simple: CUANDO SE TENGA SED. El problema es que una gran parte de la población no tiene sensación de sed y este hecho sumado a las prisas hace que mucha gente consuma mucha menos agua de la necesaria para garantizar un óptimo estado de bienestar. Por otro lado, hay la tendencia a beber durante las comidas que es cuando ponemos el agua frente a nosotros y sucede que quizá ese sea uno de los momentos menos indicados para beberla ya que el agua durante la comida “diluye” y hace menos eficientes los ácidos del estómago necesarios para llevar a cabo un óptimo proceso digestivo.

CONSEJOS RESPECTO A LA INGESTA DE AGUA:

1º Recuperar la sed: Para recuperar la sed deberíamos abstenernos de beber agua, líquidos ni frutas ni hortalizas jugosas durante un periodo de tiempo NO SUPERIOR a 24 horas. Normalmente en unas 8-10 horas aparecerá sensación de sed que deberemos satisfacer de modo urgente bebiendo agua y esperar a la próxima vez que tengamos sed y de nuevo beber agua hasta saciar esa necesidad (sin retrasarla por ningún motivo).

2º Los momentos ideales de día para beber agua son a primera hora de la mañana y antes de acostarnos.

3º Si el agua de la mañana se acompaña del zumo de medio limón resulta un remedio muy útil para limpiar la vesícula biliar con innumerables beneficios para la salud.

4º Si el agua de la noche la acompañamos de una cucharadita de bicarbonato (excepto aquellas personas hipertensas) resulta un remedio muy útil y económico para remineralizar el organismo y favorecer así un descanso reparador.

5º Durante las comidas podemos beber agua (pero no fría) aunque sería mejor beber una infusión como un té verde.

6º Hervir el agua durante 10 minutos y tomarla bien caliente (sin quemarse) al levantarse, antes de cada comida y antes de acostare es un remedio útil para aquellas situaciones en las que se retienen líquidos en el organismo.

7º Cuando no se bebe agua porque nos hace ir inmediatamente al baño a orinar, tenemos que considerar que se trata de una situación relacionada con una debilidad (no enfermedad) del riñón que debe ser tratada por un médico o naturópata que aconsejará remedios para tonificar la energía de riñón. Ya que en caso contrario a esta debilidad de riñón añadiremos la deshidratación consecuente a no beber agua.

8º El consumo de líquidos, infusiones, fruta jugosa con un alto contenido en agua no sustituye en ningún caso la ingesta de agua son que en todo caso la complementa.

9º El agua (no fría) no puede sentar mal al estómago como le pasa a mucha gente, estos casos evidencian una  debilidad del estómago que en todo caso debe ser tratada y nunca provocada por beber agua.

 

Jesús Domínguez